Que no panda el cúnico

La culpa es de Alehuelva on abril 21st, 2006 — Escrito en Historias para no dormir

  Hoy se ha acabado el plazo para votar a tarugo y, lamentablemente, me temo que la victoria se torna imposible. Un fracaso, una decepción, en cualquier caso hay que agradecer a todos aquellos que habéis votado o habéis contribuído con la causa de alguna manera, pero ya nos realzaremos en este tema cuando sepamos que triste palabra habrá salido vencedora. Ahora os contaré porqueno posteé estos días:

  Tras jugar el partido de semifinales de la champions, tuve que partir en seguida a Transilvania, donde debía pasar la noche en una casa, supuestamente encantada, que mi tía Ágata me había dejado en herencia con la condición de pasar esa noche allí. La casa estaba situada en una alta montaña a la que los lugareños llamaban “Pico de la Bruja” por su forma de plano abatido. Mientras subía los sinuosos caminos en mi coche noté que me acompañaban mi inseparable Igor y la niña que habíamos recogido en la curva. Ya estaba acostumbrado a que en mi coche aparecieran personas que decían estar allí por petición mía. La niña de la curva nos dijo que redujéramos la velocidad en la siguiente curva y la hicimos bajar del coche por insolente. Al llegar al castillo nos recibieron dos enganchados que usaban el patio para meterse sus dosis. Uno decía ser el conde Drácula y el otro un amante de mi tía Agata. Les dijimos a todo que sí y entramos mientras el sol se ponía a nuestras espaldas. Al llegar localizamos un par de camas en la segunda planta y comezamos con nuestro trabajo aquella noche, dormir. Dormimos tranquilos durante horas hasta que algo inquietante sucedió, intentamos abrir los ojos pero nos era imposible, algo nos cegaba. La situación era muy tensa, Igor gritaba, mis ojos lagrimeaban. En un último golpe de cordura, Igor se lanzó por la ventana hasta caer en el jardin. La casa no tenía cortinas, el sol nos había envuelto y nos devoraba lentamente. Huímos de la casa habiendo cumplido nuestra tarea de pasar la noche y jurando no volver jamás hasta comprar unas cortinas.

 Y con esta inquietante historia para no dormir que nada inquieta y mucho duerme, les aviso de que en cuatro están reponiendo “Historias de la cripta” los domingos a eso de las dos y media de la mañana. Peor es nada.

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