Las malas hierbas
Dicen que mala hierba nunca muere, y es verdad, la mala hierba se puede erradicar pero siempre resurge dónde y cuándo menos te lo esperas. Hay que tener mucho cuidado con ellas, puesto que pueden acabar con todo lo que tengas sembrado y dejarlo en un estado lamentable. Por eso, hay que detener su crecimiento al poco tiempo de notar que están ahÃ, que vuelven, porque si vuelven lo devorarán todo sin que nos demos ni cuenta y cuando queramos arrancarlas ya será tarde, se habrán llevado mucho con ellas. Todo el mundo lleva dentro malas hierbas, malas hierbas con las que no pueden acabar por completo, malas hierbas que pueden llegar a consumir a la persona y, unidas a ella, consumir todo lo que le rodea. Hay personas repletas de malas hierbas, felices asà porque no les interesa acabar con ellas; otras personas también las llevan dentro pero las odian, son incapaces de erradicarlas, lo intentan y no pueden, y esta situación las destruye tanto como las malas hierbas en si; otras personas, menos, saben erradicarlas a tiempo, no las dejan salir, nadie las ve, sólo ellos, y viven con ellas en armonÃa dejándolas asomar muy poquito, lo suficiente para que no mueran, porque no se puede acabar con ellas, pero sà controlarlas.
