¿Por qué paró estupentástico?

La culpa es de Alehuelva on octubre 4th, 2007 — Escrito en Cotidiano

Se llamaba José Mari, vivía cerca de mi, nos conocíamos desde niños, de toda la vida, un amigo del barrio. Tenía 21 años, mucha fuerza y ganas de vivir, unas ganas que le duraron incluso cuando le dieron una terrible noticia, le habían detectado cáncer. Durante tres años luchó para curarse, hubo momentos buenos y momentos malos, momentos en los que parecía que todo había acabado y momentos en los que todo volvía a empezar. Pero el 9 de agosto de 2007 su cuerpo dijo basta, y nos dejó. La gente que le conocía nunca le olvidará, se hacía querer, tenía una facilidad natural para ser amigo de todo el mundo, no despreciaba a nadie, era bueno. El destino, Dios, o aquello que sea que rige nuestras vidas, quiso que se fuera, dejando muchos corazones rotos, muchas almas destrozadas. Pero él vivirá siempre, vivirá siempre porque a pesar de lo corto de su edad, vivió mucho, no lo suficiente, pero fue feliz, y nos quedaremos con el recuerdo de su sonrisa, de su risa fuerte, nos quedaremos con su recuerdo, y vivirá siempre dentro de cada uno de nosotros. Hasta siempre José Mari, nunca te olvidaremos.